lunes, 26 de abril de 2010

Tercera escena: Vida del vasallo


Los deberes del vasallo eran mantener fidelidad militar y política y se reconocían con el acto del homenaje, ritualizado en una serie de actos físicos (inmixtio manum, osculum) que se realizaban en la torre del homenaje del castillo del señor, a los que seguía la investidura en la que el señor entregaba simbólicamente los medios de mantenimiento al vasallo. La obligación del señor es la de mantener al vasallo, lo que en la mayor parte de los casos consiste en la concesión del usufructo de un feudo (tierras con campesinos), que el vasallo administra y de cuyas rentas se beneficia, pero no posee en régimen de propiedad: los campesinos también tienen derechos sobre la tierra, y el señor del vasallo tampoco renuncia a una posible reversión en caso de felonía del vasallo (ruptura del contrato por incumplimiento de la fidelidad debida)



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domingo, 25 de abril de 2010

Segunda escena: ceremonia de vasallaje

Cuando había amenaza de guerras o el peligro de una invasión, el campesino acudía al castillo en demanda de protección. La concedía el señor, pero con la condición de que la tierra por proteger le fuera entregada como propia con juramento de fidelidad, tras lo cual una ceremonia llamada investidura, el señor le devolvía la finca a su vasallo para que la cultivase ya no como propia, sino a modo de arrendatario a perpetuidad, conforme a ciertas condiciones consignadas por escrito, por lo que se llamó: contrato feudal.

En igual forma los señores que asumían la defensa de unos cuantos vasallos recurrían al barón vecino, dueño de un fortín (fortificación militar de baja altura, cuadrada por lo general, o angulada, construida de modo característico en piedra o madera y utilizada como puesto estratégico para una pequeña guarnición o como puesto de observación); los barones pedían apoyo a un vizconde; los vizcondes a los condes; éstos a los marqueses y a los duques, con lo cual se formó una superposición de señores y vasallos, llamada escala o pirámide feudal, del cual el orden se encuentra establecido en el punto anterior.

En la organización feudal se pudo ser al mismo tiempo señor y vasallo: el barón, señor de muchos castellanos, rendían a su vez homenaje al conde, su protector. Llamábase grandes vasallos a los señores que sólo rendían vasallaje al rey, al Papa y al Emperador.

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Primera escena: homenaje e investidura

El vasallaje era un pacto entre dos miembros de la nobleza de distinta categoría. El caballero de menor rango se convertía en vasallo (vassus) del noble más poderoso, que se convertía en su señor (dominus) por medio del Homenaje e Investidura, en una ceremonia ritualizada que tenía lugar en la torre del homenaje del castillo del señor. El homenaje (homage) -del vasallo al señor- consistía en la postración o humillación -habitualmente de rodillas-, elosculum (beso), la inmixtio manum -las manos del vasallo, unidas en posición orante, eran acogidas entre las del señor-, y alguna frase que reconociera haberse convertido en su hombre. Tras el homenaje se producía la investidura -del señor al vasallo-, que representaba la entrega de un feudo (dependiendo de la categoría de vasallo y señor, podía ser un condado, un ducado, una marca, un castillo, una población, o un simple sueldo; o incluso un monasterio si el vasallaje era eclesiástico) a través de un símbolo del territorio o de la alimentación que el señor debe al vasallo -un poco de tierra, de hierba o de grano- y del espaldarazo, en el que el vasallo recibe una espada (y unos golpes con ella en los hombros), o bien un báculo si era religioso.

El homenaje y la investidura


La figura del Homenaje adquiere mayor relevancia entre los siglos XI al XIII, destinándose la parte más noble del castillo para ello, la torre, y en el ceremonial participaban dos hombres: el vasallo que, arrodillado, destocado y desarmado frente al señor6 con las manos unidas en prueba de humildad y sometimiento, espera que éste le recoja y lo alce, dándose ambos un reconocimiento mutuo de apoyo y un juramento de fidelidad. El señor le entregará el feudo en pago por sus servicios futuros, que generalmente consistía en bienes inmuebles: Grandes extensiones de terreno, casi siempre de labranza. El juramento y el vasallaje será de por vida.El homenaje era un ritual por el que un señor concedía un feudo a otro hombre de la clase privilegiada a cambio de unos servicios y prestaciones, generalmente de orden militar.

La entrega del feudo o algún elemento que lo represente constituye la investidura y se realizaba inmediatamente después del homenaje. El régimen jurídico de entrega es, de forma general, un usufructo vitalicio, aunque también podía ser en bienes materiales, pero que con el tiempo se convirtió en una ligazón de familias entre el señor y sus vasallos, pudiendo heredarse el feudo siempre que los herederos renovaran sus votos con el señor. Sin embargo, el señor feudal tenía derecho a revocar el feudo a su vasallo si éste no se comportaba como tal, o demostraba algún signo de deslealtad, como conspirar contra él, no cumplir entregando las tropas de su feudo en caso de guerra, etc., ya que cometía el delito de felonía. A un felón se le consideraba un mal vasallo y una persona de la que desconfiar. En el sistema feudal, la felonía era una terrible mancha de por vida en la reputación de un caballero.


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viernes, 23 de abril de 2010

¿Qué entendemos por Feudalismo?

En la Edad Media se distinguían distintos tipos de relaciones feudales:

  • Feudalismo "litúrgico": soldados establecidos como colonizadores, guardas fronterizos, campesinos, con deberes militares específicos.
  • Feudalismo "patrimonial", que comprende al "poseedor de tierras" y al "poseedor de esclavos".
  • Feudalismo "libre", en el que se incluyen el feudalismo "de séquito" (sólo en virtud de la relación personal de fidelidad, sin concesión de derechos a bienes raíces), "de prebenda", "de feudo" y "de ciudad"

lunes, 19 de abril de 2010

Tercera Asamblea del Pueblo

En principio en esta asamblea, íbamos a tratar sobre la sublevación de algunos vasallos debido a que no se conforman con las condiciones que le ofrece el señor feudal. Sin ir más lejos, nuestro compañero, el señor Rodrigo, ha tomado el mando de este grupo puesto que no le satisface las imposiciones del Señor Feudal.

Así mismo, se ha generado un grupo opuesto a las ideas del anterior, encabezado por el señor Hernán, que atiende a ideas un tanto tradicional. Defiende la continuidad de la vida del vasallo manifestando las bondades del Señor que nos ofrece seguridad y unas tierras para trabajar.

Esperamos poder llegar a un acuerdo común que satisfaga las necesidades comunes sin llegar al enfrentamiento de ambos bandos porque buscamos una mejora para todos nosotros, habitantes de esta comarca.

Da fe, de lo aquí acaecido un servidor en este día 18 de Marzo del año 1256 de nuestro Señor.


viernes, 16 de abril de 2010

Segunda Asamblea del Pueblo

Star Of The County Down

Al son de la música que nuestro compañero Gonzalo Muñiz ha interpretado con el tañir de su arpa y su clara voz, nosotros, el pueblo, hemos celebrado una segunda asamblea a la que han asistido la mayoría de habitantes de la villa. Ha tenido lugar, de forma clandestina, en la taberna del Encantado, famoso comerciante conocido por todos y del que se dice posee en sí el don de Dios de poseer una salud infalible.



"El Cid y sus vasallos
cabalgan con gran prisa.
La cara del caballo
tornó a Santa María;
alzó su mano diestra,
la cara se santigua:

¡Loado seas, Dios,
que cielo y tierra guías!
¡Válganme tus virtudes,
gloriosa santa María!

Tengo airado a mi rey,
me marcho de Castilla;
no sé si entraré aquí
más en todos mis días.

¡Vuestra virtud me valga,
Gloriosa, en mi partida,
y me ayude y me socorra
de noche y de día!

Si Vos así lo hiciereis
y la ventura me fuese cumplida,
haría a vuestro altar
mandas buenas y ricas;
y con Vos quedo en deuda
de hacer cantar mil misas"




El poema de Mío Cid contiene este fragmento con el que hemos comenzado la reunión. En él, como se observa, se alude directamente a nosotros, vasallos y servidores de los señores, fieles acompañantes de enorme fidelidad y principios irreductibles.

Precisamente, ese sentido del deber tan fuerte que nos caracteriza no nos lleva a dejarnos arrastrar por el poder, sino a reclamar derechos que nos pertenecen por el mero hecho de pertenecer a la condición humana.

Basándose en la idea expuesta, nuestro compañero Rodrigo Giménez ha llamado a la sublevación frente a la tiranía de nuestros señores. La respuesta frente a este alegato se ha traducido en vítores, aún siendo cierto que muchos han renegado de lo que consideran una descabellada temeridad, puesto que exponen que prefieren vivir en las condiciones actuales antes de verse perdidos, sin trabajo y sin pan.

Por ello, se ha producido una desgraciada división dentro del propio grupo a causa del "qué hacer". Los partidarios de la rebelión y los que sufrimos el yugo del sufrimiento nos hemos amenazado mutuamente, e incluso algunos han sido agredidos, algo completamente prescindible y desgraciado.

Como consecuencia del tumulto, hemos decidido suspender la reunión cuando apenas llevábamos un cuarto de hora tratando los temas que nos incumben. Cuando los ánimos estén más calmados intentaremos retomar nuestras conversaciones y luchar como un grupo que posee los mismos objetivos.

jueves, 15 de abril de 2010

Primera Asamblea del Pueblo

Nuestra situación es insostenible. Como hemos con anterioridad, el exceso de trabajo supera nuestro límite físico y mental. Así, nos hemos puesto de acuerdo los habitantes del pueblo para crear un conjunto de asambleas para mejorar nuestra situación.

En nuestra primera Asamblea llegamos a los siguientes términos:

Nuesto vecino Federico Ríobravo nos ha abierto los ojos. Nuesto señor se aprovecha de nosotros, nos explota, trabajamos de sol a sol, nos alimentamos de pan y agua, y se aprovecha de nuestras mujeres y de nuestras tierras, y si no aceptamos sus condiciones el castigo será severo.

D. Federico nos ha enseñado una nueva palabra: "derechos". Nos llegan noticias del norte, en Francia, Germania y las islas británicas los campesinos gozan de una mejor situación y una vida más digna. En la península Ibérica, también se debe suscitar el desarrollo, por eso estamos aquí reunidos hoy para comenzar un cambio en nuestro mismo pueblo.

Todos los asistentes a la Asamblea comprendieron y vitorearon las palabras de este nuestro vecino.

LLEGA EL CAMBIO...

Rodolfo Piedragorda